jueves, 21 de mayo de 2009

La peor crisis de todas




Rana ForooharNewsweek en Español18/05/09Si tiene alguna duda sobre las repercusiones del hambre a largo plazo, analice las siguientes estadísticas....Siga leyendo, haciendo click en el título...En Corea del Norte, donde la escasez alimentaria y la hambruna han sido endémicas durante años, el adolescente promedio es 18 centímetros más bajo que su contemporáneo surcoreano.El hambre ha creado una generación perdida y ahora que el precio de los alimentos se sale de control, surge el temor de que otros muchos millones de los habitantes más pobres del planeta también sean víctimas de las consecuencias.En los últimos meses se han registrado levantamientos provocados por la escasez de alimentos en 22 países.Un gobierno (Haití) fue derrocado por esta situación y otros están bajo presión. Todo lo anterior pone de relieve la naturaleza increíblemente política de la comida.En las últimas décadas, el precio de los combustibles se ha elevado con mayor celeridad que los bienes agrícolas y la billonaria crisis de hipotecas de riesgo alcanzó grandes dimensiones en su impacto económico, pero nadie come petróleo o acciones. “El alimento es una amenaza distinta, porque afecta a muchos de los pobres del planeta”, señala Erwann Michel-Kerjan, director administrativo del Centro de Control de Riesgos y Procesos de Decisión de la Escuela Wharton. Además, agrega, el alimento es un “amplificador” de muchos otros tipos de riesgo, sobre todo el político, y sus consecuencias se extienden con una rapidez mayor debido a la creciente interconexión global.Quienes tratan de vaticinar las repercusiones de la situación deberían tomar en cuenta otras crisis alimentarias del pasado. El escalamiento de precios más importante (1974-1975) guarda semejanzas con la situación actual. El creciente precio del petróleo volvió costosa la agricultura; los desastres naturales y las malas políticas gubernamentales complicaron el problema. Hubo revueltas y agitación política, pero los gobiernos actuaron con prontitud pues no podían perder alianzas durante la Guerra Fría, de modo que los ministros del exterior (en vez de los personajes de la industria agrícola) tomaron las riendas de los mercados para estabilizarlos.Así, el precio de la tonelada métrica de arroz (alrededor de US$220, ajustado a la inflación) jamás alcanzó el nivel actual de casi US$300.Hace falta remontarnos a la década de 1870 para encontrar una crisis parecida en términos de magnitud y causa. En aquellos días, igual que ahora, el escalamiento en el precio de los alimentos se debió a un incremento en la demanda, secundario al crecimiento económico. El acelerado crecimiento poblacional y la industrialización resultaron en una creciente demanda de más y mejores alimentos. Lo mismo sucede hoy, mientras una nueva clase media enriquecida en los mercados emergentes ocupa su lugar en el escenario mundial.Al final, la crisis del siglo XIX fue controlada por la inversión y exportación agrícola —factor que sería bueno no perder de vista. Es necesario comerciar con más alimentos para alimentar a la población, pero las naciones modernas llevan la dirección contraria.Aunque el menor crecimiento global podría presagiar una baja en el precio de los bienes, resulta evidente que terminó la era de los alimentos baratos. Como demuestra el siguienteinforme, la agricultura, una de las industrias más distorsionadas del mundo, tiene urgente necesidad de transformación y si los líderes mundiales no actúan con ese fin, podría perderse otra generación.

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