jueves, 15 de abril de 2010

INTERESANTE REFLEXIÓN


Terrorismo religioso


Así se llama ahora al proselitismo, con todas las connotaciones peyorativas que ya tenía el término, ahora se añade el de "terrorismo". De todos es conocida la expulsión reciente de más de 70 protestantes en Marruecos, y el escándalo viene porque se ha expulsado, por primera vez, a un franciscano católico. Que se expulse a 70 misioneros protestantes recibe un mínimo eco mediático, pero que ahora sea un religioso católico, hace que muchos más medios se hagan eco del asunto, en fin.

Quitando este detalle sobre la "agenda setting", lo que me llama la atención es que 7.000 ulemas (estudiosos del Corán) hayan respaldado un comunicado en el que califican de "terrorismo espiritual" las actividades cristianas en territorio marroquí (fuente: El País).

Lo cierto es que el acoso a los marroquíes convertidos al cristianismo está ahí, es visible y a algunos nos llega de primera mano esa realidad a través de amistades que están sobre el terreno. Lo que nos llega por los medios muchas veces aún está lejos de las cifras reales y de la verdadera persecución que sufren los cristianos en según qué latitudes. Todo esto mientras en los países del así llamado "norte", con cortesía y con respeto (por no decir miedo) se da cancha al proselitismo islámico. No es una crítica hacia los gobiernos, sino un contraste de actitudes desde las instituciones centrales de cada país, y que cada uno vea y entienda.

Lo religioso, entiendo debe estar separado de lo político, o al menos lo máximo posible. Cuando esto no sucede, caemos en los absolutismos, y el terrorismo religioso se produce entonces en otras latitudes (y no queremos volver a la Edad Media, ¿verdad?). Ahora, cuidado con las reacciones, lo fácil es caer en presionar a los gobiernos para que actúen ante este desdén. Y digo yo que algo habrá que hacer, pero ¿cómo? Porque en el momento que se tome posición política por un credo, ya tenemos un problema, y probablemente caigamos de nuevo en motivaciones de las viejas guerras, y acabemos siendo nosotros mismos otros terroristas religiosos, "sin queriendo".

Como cristiano, mi obligación, deber y privilegio es predicar a todo el mundo las Buenas Nuevas de Salvación, si la ley lo prohíbe in situ, buscaremos otras alternativas, pero lo que no haremos es ser coercitivos como los grandes credos hegemónicos (en su país) y dejar ventanas abiertas para que otros puedan, al menos, asomarse.

TOMADO DE CUENTAATRAS.BLOGSPOT.COM

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