domingo, 9 de mayo de 2010

LAS MAQUINAS SE HAN ROTO. EL SISTEMA SE HA ROTO. ¿Y SI EL EURO DESAPARECE?

"Las máquinas se han roto. El sistema se ha roto". "¿Y si el euro desaparece?"



Cristina Fernández - 14/05/2010¿Un error tipográfico? ¿Los robots de la blosa de Nueva York? ¿El contagio de Europa? ¿El resbalón del Euro? Horas después de la mayor caída en un mismo día que se recuerda en la bolsa de Nueva York, hay pocas explicaciones claras de lo que ha ocurrido y por qué. Mientras miraban esa gráfica que ya ha dado la vuelta al mundo, los analistas de la cadena económica estadounidense CNBC no conseguían justificar en directo lo que estaban viendo sus ojos. La escena se convirtió en símbolo de las reacciones desatadas en Wall Street.


Analistas de la cadena CNBC intentan descifrar lo ocurrido en Wall Street

El instante ya ha sido calificado como uno de los más intensas de la historia de la cadena. La presentadora intenta que el experto explique el fenómeno. El experto es el presentador de CNBC Jim Cramer. Sorprendido por tanta preocupación, no le da demasiada importancia. La presentadora pregunta por las primeras ventas que causaron la caída. El experto, cada vez más acalorado, sigue lanzando ideas al aire e intenta comparar la crisis de ayer con la de 1987. El resultado es una sucesión de gritos e interrupciones bañadas de soberbia e incredulidad. Más de un espectador se quedó con la sensación de que ninguno de los protagonistas tenía la respuesta.

Menos mal que tenían conexión en directo con la bolsa neoyorquina. Allí entrevistaban a Peter Costa, de Procter & Gamble. "El interés en la compra se ha esfumado, todo el mundo empieza a vender y lo siguiente que pasa es que estás 500 puntos por debajo".

"No, estamos a 900", le corrige el reportero. Vuelta al estudio. Cramer soluciona la crisis del día con un consejo claro: "Compren, compren compren".

Una de las primeras causas que apuntan los expertos a la repentina caída ayer en Wall Street es el contagio por la situación en Europa. Tanto el New York Times como el Washington Post titularon inmediatamente que la bolsa caía arrastrada por Grecia. La crisis en Atenas y la amenaza de que se contagie a otros países, además de la caída del euro con respecto al dólar en los últimos días -aunque ha sido constante desde noviembre- han alimentado la volatilidad del mercado internacional.

"Durante un tiempo hemos acumulado preocupación por la crisis que se extiende en Europa (...) A la gente le preocupa la caída del Euro y todas las implicaciones que podría tener en mercados y economías de todo el mundo", declaraba el analista Alec Young, de Standard & Poors, a la agencia Associated Press. "Si pasara algo en ese sentido, creo que puedes entener por qué hemos visto esa volatilidad en el mercado norteamericano hoy mismo. Si desaparece el Euro es algo importante y eso es lo que justifica una situación tan violenta".

Sin embargo, las noticias de inestabilidad en Europa no convencen como explicación a la montaña rusa en la que se convirtió ayer la bolsa norteamericana. La desconfianza lleva acumulándose unas semanas y no justifica la caída de casi 1000 puntos en pocos minutos. Grandes como American Express, General Electric o J.P. Morgan Chase cayeron un cuatro por ciento. Accenture estuvo valorada en un momento de la tarde de ayer en un céntimo de dólar. La norteamericana Fidelity redujo su valor en mil millones de dólares en apenas una hora.

La caída en picado se debe, según explicaba el diario Wall Street Journal, a una "ola de órdenes de venta automatizadas, que convirtieron una caída fea en un fallo de todo el mercado". La causa sería el sistema informático que utilizan las compañías y que emite órdenes de venta a partir de una caída importante. El Economista respaldaba esta misma opción: "No sabemos qué ha pasado exactamente, pero parece que las estrategias de compraventa de los ordenadores, más que problemas técnicos del mercado, han agravado la caída en picado y su recuperación".

Pero, ¿pueden unos algoritmos provocar un fallo de este tipo en la bolsa?

El experto Cramer había avisado. "Las máquinas se rompieron. En sistema se ha roto". Pero nadie sabe por qué.

Las reacciones iniciales se empeñaron en buscar cuál fue esa primera venta que desencadenó la caída y el pánico. La explicación de que un broker escribió 16 billones en vez de millones impulsando la venta de bienes de Citigroup tampoco se la creen los expertos. El grupo ha declarado que no tiene constancia de ninguna operación errónea. Han pedido la intervención de la SEC (Securities and Exchange Commission) para que analice los incidentes de ayer. Nasdaq trabaja en su propia investigación y ya ha cancelado algunas operaciones aprobadas en los minutos que provocaron el pánico.

Hay quien baraja incluso el hecho de que la caída coincidiera con el momento en que las cadenas económicas mostraban los incidentes en Atenas, durante las protestas en contra del plan de recortes del gobierno griego. Pero el escalofrío que se extendió desde Wall Street al resto del mundo, pasando por las cadenas de telévisión, no parece una simple coincidencia con el reportaje.

La tensión en la bolsa norteamericana se trasladó también a las ediciones digitales de los medios de comunicación. Desde Bloomberg hasta la sección de negocios de Yahoo! sufrieron por la saturación de visitas a sus páginas. Según explicaba TechCrunch, "el problema fue que la web 'en tiempo real' no fue lo suficientemente rápida" para la velocidad con que se desarrollaron los hechos. Yahoo! avisó desde su cuenta de Twitter que todo ha vuelto a la normalidad. En su página sí. No sabemos si mañana en la bolsa también.

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