martes, 19 de abril de 2011

EE.UU. A UN PASO DEL COLAPSO

Que el mundo haya dejado de comprar deuda soberana norteamericana le ha sentado a Obama igual que un diagnóstico de gonorrea. Una consecuencia es que el Congreso norteamericano siga sin aprobar el Presupuesto Federal para el año fiscal 2010-2011 que arrancó en octubre. Es lo que hay, corren hacia el final del año fiscal mientras el gobierno –oliendo a enfermo más que un avión a Lourdes– renquea mediante un presupuesto prorrogado (jerga que se basa en la ficción de que no hemos cambiado de año). Camuflando el problema, los falsimedia hablan de división en el Congreso a causa de razones ideológicas. Pero el problema no es político, sino económico. Sin dinero no hay presupuesto que valga.

Existe un límite legal para el monto de la deuda federal. Tal límite o techo está instiuído. Solo el Congreso tiene potestad para aumentarlo, ni siquiera el Presidente puede. Pero a través de los años, el techo de la deuda federal, efímero como un pedo en un canasto, ha sido aumentado en numerosas ocasiones. En la actualidad, el techo es de unos 14 billones de dólares. Es decir: la deuda de los EEUU es ¼ del PIB del planeta Tierra, lo que implica que la economía de los EEUU está absolutamente arruinada y las billeteras de los americanos están tan planas que las paredes les tienen envidia.
Un conjunto de naciones desarrolladas, incluyendo a EEUU y el Japón, y cierto número de países europeos tienen una deuda insostenible. Pero, aunque algunos países de Europa hayan tenido que ser rescatados por sus socios más fuertes, solamente los EEUU se encaminan a la insolvencia, patéticos e impotentes como cojos en un concurso de patadas en el culo.

¿Qué pasa si China, Japón o la India deciden no comprar deuda soberana norteamericana? Ben Shalom Bernanke, el actual presidente de la FED (banco central privado de EEUU), también llamado el Club de la Sinagoga, amenazó con monetizar la deuda. Esa mágica palabra, monetizar, significa que EEUU pagará su deuda con dólares recién impresos. Y la resulta directa sería una fuerte devaluación del dólar que arruinaría a los tenedores de deuda norteamericana. ¿Quién compraría deuda después de eso? Nadie.

Si piensa que las cosas no pueden ir peor es probablemente porque carece de la imaginación suficiente. Este agitado mundo presenta la oportunidad perfecta para alumbrar una nueva moneda internacional. La economía norteamericana va colina abajo esquiando por una pista negra. Lo avisamos una vez más: a principios del tercer trimestre de 2011 el mercado de la deuda norteamericana colapsará, a menos que se inicie una guerra en el horizonte USA. Si los americanos no pueden reparar los frenos, tocarán la bocina con más fuerza

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