viernes, 27 de noviembre de 2009

SABES ELEGIR?.... THAT IS THE QUESTION


Vivimos en la era del encantamiento masivo. Los medios audiovisuales irrumpen en nuestras vidas y pululan a sus anchas en este siglo XXI produciendo un encantamiento del cual es difícil escapar. En el video clip se puede apreciar la dañina influencia que ejercen en la sociedad, en este caso la menos experimentada, ciertos sonidos e imágenes. Son muchas las alarmas que han empezado a sonar desde varios estamentos advirtiendo del daño que puede producir el uso indiscriminado y no selectivo de los medios audiovisuales.

Todos sabemos aquello de que una imagen vale más que mil palabras, y todos somos conscientes del poder de la música y de su influencia en la mente humana. Modificar conductas, generar hábitos, estimular neuronas, y todo con una finalidad clara que se repite constantemente, consciente o inconscientemente. ¿Adivinas? Mantener la mente humana alejada del Creador. Hoy lo normal y lo más común es escuchar música que sugestione y motive sensaciones arriesgadas, subversivas, o cuanto menos atrevidas. La pornografía es el pan nuestro de cada día para muchos individuos y las maneras de acceder a lo que quieras cuando quieras son tan asequibles y sencillas que puede resultar difícil resistirse a la curiosidad de ver y experimentar con lo “prohibido”.

En cierta ocasión propuse a unos estudiantes de secundaria que realizasen una prueba. El experimento consistía en dejar de escuchar durante una semana su música favorita. El objetivo era que ellos mismos fueran conscientes de lo difícil que puede resultar abstenerse de ciertos sonidos y al mismo tiempo advertir que la dependencia que genera la música en el ser humano es más poderosa de los que muchos creían. La reacción de la mayoría de los jóvenes tras escuchar mi proposición “decente” fue: Uf!!!!!!!!! Era evidente que empezaban a intuir la dificultad de la prueba segundos después de haber aceptado el desafío.

Reconozco que el desafío puede resultar difícil para la gran mayoría de mortales, incluido yo, porque la influencia que ejercen los medios audiovisuales puede ser tan fuerte y difícil de resistir como pueda serlo cualquier sustancia estupefaciente a un adicto. Queramos reconocerlo o no, nuestra mente está, en cierto modo, manipulada, o cuanto menos influenciada, por lo que vemos y escuchamos. De ahí la importancia de hacer sabias elecciones a la hora de alimentar nuestra mente.

No se trata de tirar el televisor y machacar el iPod, sino más bien de seleccionar lo que vemos y escuchamos, y cuando lo vemos y lo escuchamos. La escritura nos urge a pensar en “todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre” (Filipenses 4:8). Por ello Dios espera que utilicemos nuestra capacidad de elección sabiamente, escogiendo lo que es agradable delante de Él, recordando que siempre está a nuestra disposición el poder divino para que nuestras elecciones no se tuerzan y se equivoquen de web, de canal, de CD, de… OBSERVA ESTE VIDEO...

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